Estar informadas es poder. Conocer sobre nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestros derechos no es un privilegio, es un derecho fundamental. La información adecuada y accesible nos permite tomar decisiones libres, seguras y conscientes sobre nuestra vida, prevenir enfermedades, identificar situaciones de violencia y exigir atención digna en los servicios de salud. En un mundo donde muchas veces se nos quiere mantener en silencio o en la ignorancia, informarnos es una forma de resistencia y de cuidado. Por eso, las ferias de salud no son solo espacios médicos, son espacios de empoderamiento, donde cada mujer y cada persona tiene el derecho de recibir información clara, libre de prejuicios, y basada en el respeto a su autonomía.